Hace 4 meses o así que no escribo, más bien ahora mismo me estoy obligando.
"¿Alguna vez has amado tanto a alguna persona que darías un brazo por ella? No es una expresión, no, literalmente dar un brazo, cuando saben que son tú corazón y tú sabes que eres su armadura y que destruirás a cualquiera que trate de hacerle daño, pero ¿Qué pasa cuando el Karma, anda cerca y te ataca? y todo lo que quieres se vuelve en tú contra, ¿Qué pasa cuando tú te conviertes en su fuerte principal de dolor?"
Esa es una parte de "When I'm Gone de Eminem" ahora mismo la estoy escuchando y no sé ni que escribir.
Estoy haciendo daño a mucha gente e ilusionandolas a que lleguen a amar a una marioneta cuando mis palabras hacia ellos son solo otro número del espectáculo. Cierro los ojos y me veo quieta en el escenario, con el foco apuntándome y mucha gente mirándome, con corazones en las manos, dispuestos a entregarlos por mi buen espectáculo. Cuando yo sólo seguía mi guión ya escrito, llegado a hacer que se crean los movimientos ya preparados, pero ahí estoy yo, mirando.
En medio de mi pecho de cristal, un agujero hueco donde tendría que estar el corazón de mi titiritero, mientras una lágrima se desliza por mi mejilla, igual de negra que se desliza ahora mismo por mi cara.
Siento como si estuviera ciega, con los ojos abiertos, ojos abiertos, una cara sin expresión, solo la expresión con la que me crearon y una mirada que se llena por un manto de lagrimas, pestañeo y estas caen sobre la mesa. Siento mi pecho vacío, como tiempo atrás, yo sé que no volverá a haber nada en ese hueco. Quien lo llene sufrirá mucho, y cuando sufra... se irá y mi pecho se volverá cada vez más vacío, mi mirada será abrazada por el miedo y mi cuerpo sumido en la oscuridad.
Condenada a ser una marioneta sin titiritero, condenada a ser una marioneta a la que cortaron las cuerdas en el último espectáculo, condenada a caer desde la mesa del artista, condenada a ver a cámara lenta mi caída, una y otra vez, condenada a cerrar los ojos antes de rozar el suelo, condenada a ser una marioneta de cristal, que una vez en el suelo, se rompe y por mucho que se peguen las piezas, será una marioneta, pero una marioneta rota y el hueco de mi pecho, deforme, por la caída, la forma se habrá cambiado, y solo un especial espectador que tenga la forma del corazón y tenga el valor de hacer que mi pecho de cristal vuelva a estar completo y mi mirada sea rescatada del miedo que crea mi cuerpo sumido en la oscuridad.
Me despido cayendo en éste abismo oscuro, dejando la mano en alto mientras caigo, por si alguien me puede rescatar de ésta constante caída. -C.S-
No hay comentarios:
Publicar un comentario