Trozos de Mi Alma

Os vigilo ¬¬

miércoles, 26 de diciembre de 2012

La historia de una vida en negro

Desde pequeña a sido siempre alegre, simpática, una llorona, pero buena persona.
La acosaban, insultaban incluso pegaban, aunque ella creía que simplemente sus "amigas" jugaban con ella.

Ella era rara, una friky y desde pequeña no tenía a nadie que le comprendiera, su madre estaba enferma así que tuvo que hacerse por así decirlo ama de casa desde los 9 años.

Como cualquier niña a esa edad le gustaba un chico, pero era un chico especial, por que a la vez era su mejor amigo, un día lo escuchó como renegaba de la amistad con ella y dejó de hablar con él.
Empezó a hacerse muy fría, empezaba a dejar de lado a sus "amigas" aquellas que la maltrataban todos los días y deseaba dejar el colegio para poder empezar una nueva vida y olvidar todo.

Los dos últimos años de colegio fueron los peores porque ya se hacia notar su siniestrez, vestía de negro, no por nada en particular si no porque el vestir como los demás le resultaba absurdo, su pelo creció hasta taparle la cara. 

Y empezó el instituto en uno diferente al que todos sus compañeros fueron, no quería saber nada de ellos, empezar de nuevo, empezar con nueva gente. Ella no sabía que el vestir de negro, tener la mitad de la cara tapada, hablar de anime, manga, música, dibujar y videojuegos, a los demás les resultaba raro. 

Su sueño no se cumplió, empezó a tener problemas en casa, su madre se ponía peor y ella dejó de ser la llorona que era y eso su madre lo veía como que no le importaba que ella estuviera enferma, su madre le hacia daño con sus palabras pero ella no hacia nada, tenía mucho temperamento y muchas veces salieron riñendo y como es normal... todos hacían caso a su madre en vez de a ella, por eso dejó de mostrar sentimientos. 


Solo tenía una mejor amiga, pero fuera del instituto y en el instituto  hablaba con una chica, no eran amigas, pero de vez en cuando por no estar sola se iba con ella. Muchas veces, le daban ataques de ansiedad porque no encajaba, se sentaba en los escalones de las escaleras de encima de la biblioteca haciendo el que esperaba a que alguien bajara, eso la alteraba y ponía nerviosa, no comía por que creía que todos se burlarían de ella, así que estaba muy desmejorada.

En clase aguantaba las burlas, mientras escondía su cabeza en sus brazos y lloraba... 

Un día pasando por delante de los baños del piso de arriba, las chicas de su clase la cogieron, dos de ellas le agarraron los brazos y otra le tiró un cubo de agua por encima y con un cuter le cortó el pelo y la cara. Le dio un buen ataque se escondió en los baños, mientras hipervéntilaba intentando pedir ayuda, pero nadie la escuchaba, salió del baño y una de las chicas que se metían con ella de la otra clase la vio y más gente que había en el baño, llamaron a un profesor y la llevaron a casa. Desde entonces... decía que el flequillo se lo cortaron los profesores con ordenes de sus padres y la mejilla era que su perra le arañó, la cara.


A la semana siguiente... llegó al instituto, con una tira blanca en la mejilla y los brazos vendados. Todos sabían que debajo de esas vendas habían cortes, por eso dejaron de meterse con ella, sus ojos se volvieron fríos, su mirada perdida su cara no mostraba nada y su cuerpo no sentía dolor. 

Desde entonces estallaba a la mínima, sus padres no sabían sobre su dolor, y aquella mejor amiga, la abandonó de la forma más cruel, se destrozaba los puños contra la pared, sus brazos estaban llenos de cortes aunque solo los del instituto lo veían aunque no decían nada.  

Dejó ese instituto, solo estuvo dos años,  para ir al que estaban sus antiguas compañeras de colegio y no la reconocieron.

Le preguntaron que tal le había ido en ese instituto y ella decía que bien, con una sonrisa, intentó hacer que no pasó nada y que volvería a empezar de nuevo. 

Después de empezar el segundo año en el nuevo instituto, ya había echo muy buenos amigos y gente que era como ella y fue cuando se enamoró de nuevo. Era un chico diferente estaba un curso por encima de ella, cuando ella lo miró, vio todo lo bueno que le gustaba en un chico en él, era su chico perfecto. En ese entonces ya había echo dos muy buenas amigas y a raiz de estas dos llegaron muchas más y todas igual que ella o del mismo estilo. 

Se hizo amiga del chico que le gustaba, hablaban por las tardes, por las noches, jugaban juntos por la xbox y fueron al cine solos y al final acabaron juntos. El chico le presentó a sus amigos y era personas extrañamente geniales y enseguida cogió confianza, con el chico todo iba genial, cada uno de los dos conocía a los padres del otro, se querían mucho, demasiado y ella empezó a desconfiar y a decirse que era todo demasiado bonito y al final después de un tiempo... Todo llegó a su fin, y con ese fin, volvió a despertar la chica que fue antes, fría, sin sentimientos y con  la ruptura llegaron las noches en vela llorando y con ellas una cicatriz nueva por cada impotencia, dolor, amargura, tristeza, soledad y demasiado sufrimiento que le recorría. A intentado hacer muchas veces cierta tontería, pero a salido mal.

Si, tiene amigos, se preocupan por ella y ella se hace la fuerte, no deja de sonreír, todos se creen que ella es una chica feliz, muy alegre y simpática. Pero más de una vez se han dado cuenta que no, los cortes no se hacen solos, los nudillos morados no aparecen por que si, los ojos llorosos no son porque haya entrado algo en ellos. Simplemente es que le quitaron la poca felicidad que ha tenido en toda su vida, por eso... nunca volverá a sonreír ni a reír porque no volverá a ser feliz.

Hola, me llamó -C.S.- y esta es mi historia.

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